viernes, 7 de diciembre de 2012

05/12/2012 Aeropuerto

05/12/2012 Aeropuerto

"Otra vez, me dejas Madrid para mi y yo me hago mucho más feo, es patético empezar otra canción diciendo te voy a echar de menos. Quédate. Que a esta terminal le dan igual tus sentimientos, cuando hacen falta nunca retrasan los vuelos. Me sientan tan mal los aeropuertos" (Marwan-Carita de tonto)

Y pasé el control de seguridad temblando. Con el miedo a lo desconocido. Con mis padres a mis espaldas llorando, con miles de preguntas y dudas. Con una vida en La Latina. Ya no había vuelta atrás. Tanto lloré que caí agotada en el avión. Cerré los ojos y cuando los volví a abrir ya estábamos pisando tierras polacas.

"Bienvenida"-Allí estaba Marta. La que tiempo después se convertiría en mi ángel o como la llamo cariñosamente mientras se ríe a carcajadas "mi perro guía". Llegar a un país nuevo, con un idioma que no conoces, sin conocer a nadie, sin saber el piso que te espera, las costumbres, el trabajo, el clima...es duro pero le estaré eternamente agradecida a Marta por sus consejos, sus charlas, su cariño, su compañía. Voy a echarla muchísimo de menos cuando se vaya.

No pude ver nada de Varsovia porque enseguida me sacó a cenar para conocer a los otros chicos: Jaime, Cristina y Ana. Juntos, nos fuimos a cenar a un restaurante indio situado Politechniki (Mandala en la calle Emili Plater ). Buena calidad precio. Pedimos para 3 debido a la cantidad que ponen.


Casi al final de la cena se nos unió Karol. Acabamos tomándonos una copa en el bar Líbano, cuyo vecino es el bar Tel Aviv. ¿Competencia o conflicto político? Bueno, dejemos este tema y volvamos al asunto. En mi caso, pedí una coca-cola porque era incapaz de descifrar la carta. Como se dice por aquí "estaba en poposchi". Juan, Annie y Álvaro se nos unieron. 


Fue un día intenso. Muchos sentimientos encontrados. Es difícil explicar lo que sentí a lo largo del día. A veces, me parecía estar en una montaña rusa. Creo que es lo que más se acerca, para que os hagáis una idea. La emoción de emprender el viaje pero según vas subiendo la cuesta empiezas a tener miedo y llegas arriba y piensas " caída libre, que sea lo que sea". Y te dejas caer a la velocidad que sea intentando no salirte del vagón para no descarrilar. Cuando llegas abajo, tras tantas emociones, te relajas y sin darte cuenta, ya has llegado al final del recorrido. Primer día en Varsovia. Buenas noches.

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