10/12/2012 Anécdotas
Entiendo que cuando algo es oficial lleva un tiempo todo pero no entiendo la burocracia y lo complicado que puede llegar a ser todo. Para empezar a trabajar necesitaba encender el ordenador y para ello necesitaba autorización de Madrid. Cuando te dicen eso piensas en que tienes a tu alcance una información megasecreta para al final tener acceso a un ordenador normalucho con carpetas sin contenido. A mi que me lo expliquen.
Los compañeros de trabajo son muy agradables y atentos conmigo. Aunque me sacan de 10 a 25 años, son bastante enrollados. Somos ocho en la oficina. 3 polacos y 5 españoles. La dinámica de trabajo es muchísimo menos agobiante que mi anterior faceta y a la vez más interesante y enriquecedora. Espero poder aprovechar cada segundo en la oficina para aprender aunque reconozco que no hago mucho.
La vida en Varsovia tiene aspectos curiosos, peculiares. Para un español, Polonia sería un país del Este pero ni se te ocurra plantearselo a un polaco, se sentirá ofendido. Europa del Este es Rusia, luego ¿la Europa del Este sólo la conforma Rusia? Es un tema bastante peliagudo que recomiendo no tratar con un polaco. Nada de hablar cuestiones sobre la II Guerra Mundial y la religión preferiblemente ni tocarla si no eres cristiano. El otro día vinieron unos chicos y me dieron un panfleto religioso. Les dije que no hablaba polaco (la única frase que se decir por el momento) y la chica en inglés me comentó que eran enviados de no sé que grupo y que venía a explicarme la Biblia. Le dije amablemente que no estaba interesada y me puso mala cara.
Siempre he dicho que las generalidades son absurdas aunque tienen un porcentaje de razón. Cuando nos dicen que a los españoles nos gusta la fiesta y la siesta, es cierto. Sin ánimo de ofender y siendo mis primeras impresiones por mi experiencia personal, los polacos son gente maleducada, borde y poco simpática. A menudo me encuentro con gente que me golpea en el autobús o por la calle y no son capaces de decir "lo siento" porque esa es otra, si la acera es ancha y hay espacio suficiente para pasar y por el motivo que sea, ves que te vas a chocar contra un polaco, por lo que yo he vivido o te quitas tú o el polaco arrasa contigo. Ni tan siquiera hacen el amago de apartarse y a mi esto me cabrea bastante. El tranvía cuando va lleno, es un espectáculo. Cuando quiero salir, me voy preparando antes de llegar para estar cerca de la puerta. Les pido permiso para pasar y no me hacen ni caso. Aquí lo que se lleva es meter el brazo y hacer fuerza para conseguirlo. Como animales.
[Os dejo un artículo que he encontrado a posteriori de este post y que confirma un poco lo que vengo diciendo: http://www.washingtonpost.com/blogs/worldviews/wp/2013/03/21/a-fascinating-map-of-countries-color-coded-by-their-openness-to-foreigners/ ]
Cuando monto en el bus me fijo bastante en la expresión de sus caras. Son miradas tristes, agresivas. Sonrien poco. Anabel me contó que está memorizando la frase en polaco "sonrie, es gratis". Pienso en otros países o hago comparaciones con el mío y las expresiones de los rostros son completamente diversas. Entiendo que el frío y las pocas horas de luz ayudan a ello pero cuando voy a una tienda y no me sonrien o me miran de manera desagradable me da por pensarlo. Ya os digo que son generalidades y que espero que vaya cambiando a medida que me integro en Polonia y conozco más gente aunque dice Marta que ella lleva un año lleno de vivencias para bien o para mal y la conclusión que hace es la misma.
Dicen que en Polonia se habla inglés. Los jóvenes alguno hay que lo hable pero en general si no hablas el idioma, te encuentras con dificultades. Nunca me había percatado de las dificultades que tienen la gente por no poder hablar el idioma, siempre había viajado a países donde domino la lengua pero aquí la experiencia está siendo curiosa a la vez que frustrante. Quería comprar carne picada y como no sabía decirlo y el supermercado no la vendía ya preparada, no pude. Me dicen el importe de la compra y ni me entero hasta que lo veo por la pantalla. Veo los productos y no sé lo que tengo delante y lo peor es que me hablan y no puedo saber lo que me dicen. El jueves empiezo las clases con polaco. Tengo muchas ganas.
Otra de las peculiaridades de aquí son los semáforos. Un español vería un paso de cebra con el muñequito en verde parpadeando y cruzaría. Quitate ésa idea de la cabeza cuando vengas aquí. Tienes dos motivos: uno, se pone rápido en rojo y por tanto los coches ni se cortan a la hora de aproximarte; dos, la policía te puede multar y no es algo que no ocurra con frecuencia.
Entras al portal y si te encuentras a un vecino dirías "hola, buenos días". Aquí cada uno a su rollo.
Billetes de 100ZLN (25 euros aproximadamente)= Dilema. Entiendo que el nivel de vida es más bajo y que por tanto, no están acostumbrados a vivir con las mismas cantidades. Si tienes uno de esos billetes, te recomiendo que lo cambies por más pequeño porque en la mayoría de los sitios te ponen pegas o no te dan cambio. Se lo enseñas y se asustan. Me imagino que si uno de Arabia Saudí viniera a mi con uno de 500 euros, yo temblaría. Relacionado con esto va el tema del precio justo. Vas a hacer la compra y a lo mejor ponte que sean 18.28 ZNL. Bueno pues empezad a preparar la calderilla porque como les deis 18.30 o 20 miran mal también.
"La cuenta, por favor". Cuando os la traigan no se os ocurra decir "gracias" porque de lo contrario se quedan con las vueltas con independencia de que ya te cobren el servicio.
Me llama poderosamente la atención como come un polaco: sin agua. Durante la comida, no bebe nada, lo hace cuando acaba.Tampoco se come con pan. Con lo que gusta pringar la salsita.
La mayoría de las puertas, se abren hacia fuera. Yo cual Romerales en Farmacia de Guardia "para dentro Romerales".
En el transporte público, procurad no hablar muy alto.
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