A escasas tres horas de Varsovia, Cracovia es una parada obligatoria. Dicen que es la ciudad más bella de Polonia y no faltan razones. Si podéis acercaros, descubriréis una ciudad practicamente impoluta con jóvenes Erasmus disfrutando de cervezas en sus multidinarios pubs.
Desde la estación de tren Kraków Glowny, saldréis al centro comercial. Una vez en la calle, pasáis el subterráneo que os encontraréis justo delante y siguiendo las indicaciones, saldréis a la avenida Szpitalna, donde os recibirá el majestuoso edificio de La Ópera.
La parte más interesante de la visita recae en sus casco viejo (Stare Miasto). Este barrio surgió en el siglo XIII, tras las invasiones tártaras , cuando fue necesario levantar unas nuevas murallas con unos tres kilómetros de longitud que se reforzaron con 47 torres. En el siglo X1X se derribaron las murallas para favorecer el crecimiento de la ciudad y darle así también un aire más europeo a la ciudad.

Como os comentaba, se dice que la plaza del Mercado (Rynek Glówny) es uno de los espacios abiertos más bonitos de Europa. Se levantó en el siglo XIII y practicamente ha conservado su trazado original. Tiene unos 200 metros por lado. La parte central está ocupado por el edificio de La Lonja de los Paños, aunque hoy en día alberga un mercadillo de artesanía y souvenirs. Merece la pena dejarse perder por aquí y adquirir algún recuerdo. Buenos precios por cosas hechas a mano. 
En un lateral se encuentra la basílica de Santa María y en otro la antigua torre del ayuntamiento y en el otro la iglesia de San Adalberto.
La Basílica de Santa María se levantó en 1220 pero fue destruida durante la invasión tártara. Su reconstrucción se realizó rápidamente aprovechando los cimientos que quedaban. Las dos torres, distintas, se convirtieron en un símbolo de la arquitectura polaca. Cada hora, se escucha desde la torre más alta una melodía o toque de arrebato, que se interrumpe de súbito. Según una leyenda, durante la invasión tártara el vigía de la torre intento advertir a la población de la presencia enemiga, pero una flecha le atravesó la garganta cuando tocaba su trompeta. En la actualidad es un bombero el encargado de tocar la trompeta.
Cracovia es también una de las pocas ciudades polacas que consiguieron pasar la guerra sin sufrir apenas daños, posiblemente debido a la leyenda que cuenta en el alto donde se encuentra, cayó una de las siete piedras mágicas que hay en el mundo, a saber: Delhi, La Luna, Delfos, Venus, Jerusalén, Sol, Cracovia, Júpiter, La Meca, Mercurio, Roma, Marte , Valehard, Saturno. 
Os recomiendo que vayáis a comer al Miód Malina, Ulica Grodzka 40. Un restaurante premiado entre otros por la Guía Michelín y cuyo precio está al alcance de cualquiera. La tabla de carnes y queso que véis en la foto costó 68 zl y comimos 3 personas. Los pieroguis muy ricos pero sin duda alguna recomiendo el Zurek, sopa tradicional muy popular, cuyo sabor es ligeramente ácido y está elaborada con harina de centeno y carne (generalmente salchichas de carne de cerdo o trozos de salchichas ahumadas, bacon o jamón) además de huevo.
Otro restaurante situado en la propia plaza es La Trattoria Prima. Cualquiera pensaría que por estar en un restaurante de tales dimensiones en plena plaza y con una decoración rústica pensaría que el precio es caro pero es un acertado lugar para tomar una buena pizza. No dejéis de tomar su tiramisú (sí, lo sé, siempre pido el mismo postre pero es que me pierde) y el de este sitio está para chuparse los dedos.
Un buen lugar para desayunar es el Camelot en Ulica Sw Tomasza 17. Es un café muy bonito decorado con mucho gusto además del acogedor ambiente que proporciona una estufa de leña y donde se sirven variados desayunos. Recomiendo cualquiera de las tortillas.
Otra cafetería que me pareció una maravilla es el Café Mimi de la calle Grodzka con esquina Senacka. En el escaparate se muestran sus tartas y pasteles en las que veréis a algún niño y no tan niño parado haciéndosele la boca agua pero lo que nos sorprendió fueron sus crepes. ¿Buena pinta, no?



Una de las vías comerciales más importantes que comienza en la Plaza del Mercado y termina en la Plaza Matejko es Ulica Floriánska aunque se la conoce con el nombre de real porque era el lugar donde pasaban las comitivas reales. 




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