Llevo mucho tiempo sin actualizar el blog. Quizás por falta
de ganas o quizás sea todos los acontecimientos que han venido sucediendo desde
la última entrada que han venido apartándome del blog. La vida es ahora. Esos
momentos que en la soledad de mi apartamento, saboreo hasta la saciedad.
El post de hoy es algo que llevo tiempo analizando y que no
me deja indiferente. No puedo dejar de horrorizarme ante lo que mi querida amiga
“perro viejo”denomina “una lacra”: gente que han pasado a dejar de
serlo o eso es lo que tratan de hacernos creer. Me refiero a los mendigos que
llenan las calles de Varsovia. Puede que al estar en el extranjero, tu capacidad
para abrir los ojos se duplique o que incluso puedes ver la luna con el
catalejo pero cuando lo pones al revés el meñique del pie no se te ve, no lo
sé. El caso es que desde que estoy aquí, no dejo de ver mendigos en la calle. Todos
con el mismo perfil: personas de 40 años, en su mayoría hombres y con un serio
problema de alcoholismo.
Según INDEMUNDI el 17% de la población está en el
umbral de la pobreza. Oficialmente, Polonia tiene entre 80.000 y 130.000
personas sin hogar. Polonia sigue siendo uno de los países comunitarios que
presenta mayores índices de pobreza. Con estos datos el número de polacos que
se encuentran en extrema pobreza asciende ya a 2,5 millones, en un país donde
la población total es de 38,5 millones. Se ve en sus calles de Varsovia. Los ves buscando en la basura, fumándose las
colillas que otros dejan a medio acabar, buscando algunas monedas para
conseguir una cerveza. Impacta verlos en
invierno tirados en el suelo. Cuando en pleno invierno, espero 5 minutos de
reloj al tranvía a -15º y creo que mis dedos están a punto de gangrenarse, un
hombre en el suelo con el abrigo medio
deshecho, con las suelas de los zapatos rotas y la mirada perdida, acaricia a
un perro que le olfatea. Yo me monto en el tranvía rumbo hacia mi hogar, donde
una calefacción y un plato caliente me esperan. Es entonces cuando llegan a mi cabeza cientos
de preguntas. Me culpo, os culpo. Me quejo, nos quejamos. Mañana volveré a montarme en el tranvía y él
seguirá ahí tirado. Nada habrá cambiado. Capitalismo. Democracia. Igualdad
social. Buenos días Varsovia, Buenos días hombre del Pl.Zawiscy.

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