miércoles, 14 de agosto de 2013

26/07/2013 Pobreza

26/07/2013 Pobreza


Llevo mucho tiempo sin actualizar el blog. Quizás por falta de ganas o quizás sea todos los acontecimientos que han venido sucediendo desde la última entrada que han venido apartándome del blog. La vida es ahora. Esos momentos que en la soledad de mi apartamento, saboreo hasta la saciedad.

El post de hoy es algo que llevo tiempo analizando y que no me deja indiferente. No puedo dejar de horrorizarme ante lo que mi querida amiga “perro viejo”denomina “una lacra”: gente que han pasado a dejar de serlo o eso es lo que tratan de hacernos creer. Me refiero a los mendigos que llenan las calles de Varsovia. Puede que al estar en el extranjero, tu capacidad para abrir los ojos se duplique o que incluso puedes ver la luna con el catalejo pero cuando lo pones al revés el meñique del pie no se te ve, no lo sé. El caso es que desde que estoy aquí, no dejo de ver mendigos en la calle. Todos con el mismo perfil: personas de 40 años, en su mayoría hombres y con un serio problema de alcoholismo.  


Según INDEMUNDI el 17% de la población está en el umbral de la pobreza. Oficialmente, Polonia tiene entre 80.000 y 130.000 personas sin hogar. Polonia sigue siendo uno de los países comunitarios que presenta mayores índices de pobreza. Con estos datos el número de polacos que se encuentran en extrema pobreza asciende ya a 2,5 millones, en un país donde la población total es de 38,5 millones. Se ve en sus calles de Varsovia.  Los ves buscando en la basura, fumándose las colillas que otros dejan a medio acabar, buscando algunas monedas para conseguir una cerveza.  Impacta verlos en invierno tirados en el suelo. Cuando en pleno invierno, espero 5 minutos de reloj al tranvía a -15º y creo que mis dedos están a punto de gangrenarse, un hombre en el suelo con el  abrigo medio deshecho, con las suelas de los zapatos rotas y la mirada perdida, acaricia a un perro que le olfatea. Yo me monto en el tranvía rumbo hacia mi hogar, donde una calefacción y un plato caliente me esperan.  Es entonces cuando llegan a mi cabeza cientos de preguntas. Me culpo, os culpo. Me quejo, nos quejamos.  Mañana volveré a montarme en el tranvía y él seguirá ahí tirado. Nada habrá cambiado. Capitalismo. Democracia. Igualdad social. Buenos días Varsovia, Buenos días hombre del Pl.Zawiscy.

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