Hoy, un año en Varsovia. Ayer, primera nevada. Releo una y otra vez las letras que me escribió esa Violetera de Berlines. Y qué razón llevabas. Conservo miedos. Miro con sonrisa aquellas dudas e incertidumbres. Tiemblo por las que me acechan ahora. Aún me emocionan viejas luchas, el “No pasarán”. Me duele América. Sueño con Malecones. Amo viajar. Sueño y milito en tu risa, en la amistad. Aún creo en la utopía y no soy la mejor mujer. Reconozco que me cansa dar siempre explicaciones y que trato de mejorar mi caos. He aprendido a pasos de perro viejo. Quiero que sepas que, aunque arrastro mis fracasos, si quieres contar conmigo, aún guardo fuego en mis manos. Las mismas que queman casas y quizás corazones adormecidos. Filmo con los ojos para recordar con el cerebro. Descubrí que las camas tienen alas. Debería beber menos. Paso del vino al ron en menos de un estribillo. He aprendido a hacer maletas y a comer sola. Odio los aeropuertos, las despedidas. Un año recibiendo tus cartas y sigues provocándome una tormenta en mis ojos. Sé del tesoro de las cosas más pequeñas, no siempre sé lo que tiene urgencia. Me conmueve la poesía. Los deberes sin hacer. Silencios que me gritan. La soledad me acompaña pero en proyectos casi nunca queda. Mi furia en un dibujo y un grito de Van Gogh desde aquel manicomio puede escucharse aún desde la sensatez. Escucho las historias y baladas que me cuenta el mar aún sin terminar noviembre. Me resultan balsámicos los boleros y más cuando quedó en mi espacio la costumbre y la traición. He aprendido a no competir en la carrera con el tiempo. Hace un año….y ahora cambié de punto de vista y de acera al verte. Me miro en el espejo y no me reconozco. Lloro con El Principito. Queda todo por hacer. Si tú quieres te acompaño. Acompáñame. En fin, balance.
jueves, 5 de diciembre de 2013
05/12/2013 Hace un año
05/12/2013 Hace un año
Hoy, un año en Varsovia. Ayer, primera nevada. Releo una y otra vez las letras que me escribió esa Violetera de Berlines. Y qué razón llevabas. Conservo miedos. Miro con sonrisa aquellas dudas e incertidumbres. Tiemblo por las que me acechan ahora. Aún me emocionan viejas luchas, el “No pasarán”. Me duele América. Sueño con Malecones. Amo viajar. Sueño y milito en tu risa, en la amistad. Aún creo en la utopía y no soy la mejor mujer. Reconozco que me cansa dar siempre explicaciones y que trato de mejorar mi caos. He aprendido a pasos de perro viejo. Quiero que sepas que, aunque arrastro mis fracasos, si quieres contar conmigo, aún guardo fuego en mis manos. Las mismas que queman casas y quizás corazones adormecidos. Filmo con los ojos para recordar con el cerebro. Descubrí que las camas tienen alas. Debería beber menos. Paso del vino al ron en menos de un estribillo. He aprendido a hacer maletas y a comer sola. Odio los aeropuertos, las despedidas. Un año recibiendo tus cartas y sigues provocándome una tormenta en mis ojos. Sé del tesoro de las cosas más pequeñas, no siempre sé lo que tiene urgencia. Me conmueve la poesía. Los deberes sin hacer. Silencios que me gritan. La soledad me acompaña pero en proyectos casi nunca queda. Mi furia en un dibujo y un grito de Van Gogh desde aquel manicomio puede escucharse aún desde la sensatez. Escucho las historias y baladas que me cuenta el mar aún sin terminar noviembre. Me resultan balsámicos los boleros y más cuando quedó en mi espacio la costumbre y la traición. He aprendido a no competir en la carrera con el tiempo. Hace un año….y ahora cambié de punto de vista y de acera al verte. Me miro en el espejo y no me reconozco. Lloro con El Principito. Queda todo por hacer. Si tú quieres te acompaño. Acompáñame. En fin, balance.
Hoy, un año en Varsovia. Ayer, primera nevada. Releo una y otra vez las letras que me escribió esa Violetera de Berlines. Y qué razón llevabas. Conservo miedos. Miro con sonrisa aquellas dudas e incertidumbres. Tiemblo por las que me acechan ahora. Aún me emocionan viejas luchas, el “No pasarán”. Me duele América. Sueño con Malecones. Amo viajar. Sueño y milito en tu risa, en la amistad. Aún creo en la utopía y no soy la mejor mujer. Reconozco que me cansa dar siempre explicaciones y que trato de mejorar mi caos. He aprendido a pasos de perro viejo. Quiero que sepas que, aunque arrastro mis fracasos, si quieres contar conmigo, aún guardo fuego en mis manos. Las mismas que queman casas y quizás corazones adormecidos. Filmo con los ojos para recordar con el cerebro. Descubrí que las camas tienen alas. Debería beber menos. Paso del vino al ron en menos de un estribillo. He aprendido a hacer maletas y a comer sola. Odio los aeropuertos, las despedidas. Un año recibiendo tus cartas y sigues provocándome una tormenta en mis ojos. Sé del tesoro de las cosas más pequeñas, no siempre sé lo que tiene urgencia. Me conmueve la poesía. Los deberes sin hacer. Silencios que me gritan. La soledad me acompaña pero en proyectos casi nunca queda. Mi furia en un dibujo y un grito de Van Gogh desde aquel manicomio puede escucharse aún desde la sensatez. Escucho las historias y baladas que me cuenta el mar aún sin terminar noviembre. Me resultan balsámicos los boleros y más cuando quedó en mi espacio la costumbre y la traición. He aprendido a no competir en la carrera con el tiempo. Hace un año….y ahora cambié de punto de vista y de acera al verte. Me miro en el espejo y no me reconozco. Lloro con El Principito. Queda todo por hacer. Si tú quieres te acompaño. Acompáñame. En fin, balance.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario